Falta de Proteína Cartagena Murcia
Científicos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas han descubierto que la falta de la proteína p-62 aumenta el desarrollo de las células grasas y la resistencia a la insulina, lo que puede llevar a la obesidad y a la diabetes tipo 2...
Compañías Locales
Adelgazar no promueven las compañías que aparecen en este sitio.Más InformaciónJULIO HUERTAS SEPULCRE
968500398
968500398
Carmen, 23 - 2º izqda.
Cartagena, Murcia
Cartagena, Murcia
CENTRO INTEGRAL DE NUTRICION NURIA BARRIONUEVO
968504040
968504040
Alda. San Antón, 25
Cartagena, Murcia
Cartagena, Murcia
NATUR HOUSE
868063530
868063530
Santiago Ramón y Cajal, 88.
Cartagena, Murcia
Cartagena, Murcia
DOCTORA MARIA ANGELES MADRID PEÑALVER
968121417
968121417
Jiménez de la Espada, 3.
Cartagena, Murcia
Cartagena, Murcia
JULIO HUERTAS SEPULCRE
968500398
968500398
Carmen, 23 - 2º Izqda.
Cartagena, Murcia
Cartagena, Murcia
DOCTORA MARIA ANGELES MADRID PEÑALVER
968121417
968121417
Jiménez de la Espada, 3.
Cartagena, Murcia
Cartagena, Murcia
CENTRO MÉDICO CEOME
968121506
968121506
Pº Alfonso XIII, 3 - 1º A.
Cartagena, Murcia
Cartagena, Murcia
PEDRO GARCIA AVOLIO
968121115
968121115
Av. Reina Victoria Eugenia, 9
Cartagena, Murcia
Cartagena, Murcia
DR. PEDRO GARCÍA AVOLIO
968121115
968121115
Av. Reina Victoria, 9 - 1º A
Cartagena, Murcia
Cartagena, Murcia
Nutrición y Dietética Ebenezer Noemi Romera
698 20 30 70
698 20 30 70
C/ Mayor 20, 1ºB
Cartagena, Murcia
Cartagena, Murcia
Falta de Proteína Produce Obesidad y Diabetes Tipo 2
Este hallazgo abre una nueva posibilidad de abordar, en el futuro, el problema del sobrepeso.
El estudio, publicado en la prestigiosa revista "Cell Metabolism", ha sido dirigido por científicos del CSIC y realizado en el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa, que es una institución mixta del CSIC y de la Universidad Autónoma de Madrid. El equipo utilizó ratones genéticamente modificados para que no actuara en ellos la proteína p-62.
El resultado demuestra que la mencionada proteína constituye un freno para el desarrollo de las células grasas (adipocitos). Su falta supone, adicionalmente, una mayor resistencia a la insulina, por lo que se favorece la aparición de una diabetes tipo 2. Por el contrario, cuando se aumenta la actividad de la mencionada proteína, se reduce la actividad adipogénica, y con ello la obesidad.
La importancia de estos estudios podría ser grande, ya que la hipotética obtención de un fármaco que pudiera regular la actividad de esta proteína supondría la posibilidad de tener un control efectivo del peso corporal. También se podrían conseguir otros beneficios, como inhibir la destrucción ósea que se produce durante la osteoporosis postmenopáusica, o controlar la artritis reumatoide.
Como ocurre siempre en estos casos, debemos añadir la necesaria dosis de prudencia, distinguiendo claramente lo que es una investigación básica, como esta, de la compra del medicamento derivado de la misma en las farmacias. Muchos años (a veces decenios), mucho trabajo y eventualmente muchas desilusiones separan una cosa de la otra. Y eso, si es que finalmente se obtienen resultados prácticos.
Fuente: El Médico Interactivo, 2006
El estudio, publicado en la prestigiosa revista "Cell Metabolism", ha sido dirigido por científicos del CSIC y realizado en el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa, que es una institución mixta del CSIC y de la Universidad Autónoma de Madrid. El equipo utilizó ratones genéticamente modificados para que no actuara en ellos la proteína p-62.
El resultado demuestra que la mencionada proteína constituye un freno para el desarrollo de las células grasas (adipocitos). Su falta supone, adicionalmente, una mayor resistencia a la insulina, por lo que se favorece la aparición de una diabetes tipo 2. Por el contrario, cuando se aumenta la actividad de la mencionada proteína, se reduce la actividad adipogénica, y con ello la obesidad.
La importancia de estos estudios podría ser grande, ya que la hipotética obtención de un fármaco que pudiera regular la actividad de esta proteína supondría la posibilidad de tener un control efectivo del peso corporal. También se podrían conseguir otros beneficios, como inhibir la destrucción ósea que se produce durante la osteoporosis postmenopáusica, o controlar la artritis reumatoide.
Como ocurre siempre en estos casos, debemos añadir la necesaria dosis de prudencia, distinguiendo claramente lo que es una investigación básica, como esta, de la compra del medicamento derivado de la misma en las farmacias. Muchos años (a veces decenios), mucho trabajo y eventualmente muchas desilusiones separan una cosa de la otra. Y eso, si es que finalmente se obtienen resultados prácticos.
Fuente: El Médico Interactivo, 2006
