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Noticias sobre Dietas y Obesidad

Es decir, que si una persona engorda, es fácil que engorde también su pareja, hermano o amigo.
Estudios de la Harvard Medical School y de la Universidad de California confirman que, cuando un individuo sube de peso, aumentan enormemente las posibilidades de que las personas más cercanas a él (amigos, hermanos, cónyuge...) también lo hagan. Además, cuanto más cercana es la persona, mayor es la influencia.
Concretamente, análisis detallados realizados por James Flower, de la U. C. San Diego (Estados Unidos) entre adultos de ese país durante 25 años, concluyeron que, si un individuo se vuelve obeso, las probabilidades de que lo sea también una persona próxima a él aumentan un 44% si es hermano, un 67% si es hermana y un 57% si es amigo. Estos datos son tan espectaculares que, en buena lógica, son extrapolables a nuestro país, al menos de forma aproximada.
La explicación que da Nicholas Christakis, de la Escuela de Medicina de Harvard, es que una persona puede influir en todos aquellos con los que está conectado. Adivinamos fácilmente muchos detalles que nos pueden "contagiar", empujándonos así poco a poco al sobrepeso: elección del menú doméstico, cantidad de las raciones, actividades comunes, hacer la compra, qué se hace cuando se sale, "picoteos", etc.
El posible factor de contagio del sobrepeso puede llevar a este colectivo a una estigmatización aún mayor de la que ya existe hoy día.
Aunque también, conocer esta realidad puede sernos muy útil para utilizarla a nuestro favor. Podemos intentar blindarnos contra las "malas influencias" de los que nos rodean. Pedirles que no nos ofrezcan si "picotean", que nos pongan raciones pequeñas, intentar no quedar a comer, etc. Pero, dándole la vuelta al vínculo, también podemos convertirnos en una "buena influencia", desde el punto de vista nutricional, para las personas más próximas. Sin que nos lleguen a odiar, por supuesto.
Fuente: El Médico Interactivo y elaboración propia
